Presentación de “Aceiteros, una lucha por el salario, la democracia obrera y la conciencia de clase”
Al cierre del primer día del 74° Congreso Aceitero y Desmotador, Daniel Yofra, Secretario General de la FTCIODyARA presentó junto al periodista Pablo Waisberg el libro titulado “Aceiteros, una lucha por el salario, la democracia obrera y la conciencia de clase”.

Yofra contó que “se trata de una breve historia que arrancó allá por el 2004 en una fábrica de donde yo trabajé en algún momento que es Dreyfus en General Lagos y ahí empezó todo un camino no sé si de éxito, pero sí de construcción de de conciencia de clase de conciencia de cuánto un trabajador tiene que ganar para cumplir con las 9 necesidades que establece la Ley de Contrato de Trabajo y el 14 bis”. Y señaló que la intención fue reflejar esa lucha en el libro para que “todos tengan la posibilidad no de tomarlo como una receta ni como un manual de consulta, pero sí para que sepan la historia de un grupo de trabajadores que después se llevó a otros lugares de parte de Rosario, Buenos Aires Capital, los compañeros de San Luis y después todo el país a partir del 2009”.
Yofra celebró que puedan leerlo compañeros que no vivieron esa etapa ya que “hay historias de vida y relatos de compañeros de ese momento, de la huelga histórica que hicimos en el 2015 y de la huelga del 2020” que arrojan luz sobre “la verdadera historia de los aceiteros y que nadie crea que tenemos este salario o hemos logrado alguna conquista debido a las empresas, o que trabajamos en un sector que tiene mucha plata”.
“Acá le contamos que no pasa por las condiciones que pueda tener una empresa, las posibilidades que puedan pagar un buen salario, un salario digno, no pasa por una decisión del sistema sino que pasa por la lucha de las trabajadoras y trabajadores aceiteros”, insistió.

Destacó que los trabajadores son “la principal fuente que tiene el relato de este libro” y deseó que “les sirva a todos para que entiendan que el camino de la lucha, que hay sectores con los que no se puede dialogar y hay que salir a luchar, hay que hacer huelga”.
Por su parte, Waisberg agradeció la colaboración de los compañeros que se presentaron para ser entrevistados para el libro. “Daniel me propuso trabajar un libro sobre los y las trabajadoras aceiteras y el proceso de lucha que en los últimos 20 años llegó a que pasaran de tener salarios de pobreza a los salarios que tienen hoy”, relató y aseguró que al recibir la propuesta lo que lo más lo entusiasmó fue “recuperar ese proceso de lucha” y la “posibilidad de poder contar la historia de los aceiteros apoyándome en el proceso político y de comunicación que ya venían haciendo, que tiene que ver con esto que a mí me planteaba mucho Zamboni de poder salir a contar los resultados en las negociaciones paritarias que empezaron en 2004”. Mencionó también “trabajos que hizo el Noni Ceruti que fueron muy útiles para poder tener la documentación ordenada y seleccionada para pensar documentalmente cómo era la historia de los aceiteros”.
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Waisberg explicó que la decisión final fue que el relato estuviera apoyado “centralmente” en las entrevistas y, “sobre esa base, poder construir esa historia que tuviera exclusivamente el punto de vista de los trabajadores, que es algo que muchas veces nosotros no encontramos en los libros”. “De alguna manera lo que planteaba Walsh ya en el ‘68 sobre que los trabajadores no terminan nunca de poder contar y relatar su historia y los que terminan apropiándose ese relato son los dueños de todas las cosas”, mencionó y agregó que “el desafío era poder trazar un relato coral contado por 45 personas que fueron entrevistadas y que pudiera ir desde el ‘92 cuando empieza el proceso de lucha de los trabajadores de los aceiteros que están hoy al frente de la Federación y que empezó en una fábrica multinacional con el mayor puerto de exportación del mundo con salarios de pobreza y cómo se produce una lucha que llega hasta el 2004 cuando empiezo a encontrar todas las partes que arman esta suerte de dispositivo de lucha que es la Federación Aceitera”.
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El autor recordó el cruce de caminos de los trabajadores de Dreyfus, “que no podían ni tomar mate”, con el abogado Horacio Zamboni en una “coyuntura política nacional que habilita las paritarias por empresas y logran empezar una pelea distinta apoyándose en el concepto del Salario Mínimo, Vital y Móvil”. Esta batalla y “la posibilidad de tener un salario digno” les permitió pensar en otras cosas que no fuera solamente llegar a fin de mes, explicó el autor. “Les permitió empezar a pensar cómo salía de la tercerización que fue uno de los de los elementos centrales de la reforma laboral que hace la Dictadura al modificar la Ley de Contrato de Trabajo y que es la misma que quiere modificar el gobierno de Milei”, indicó Waisberg. Detalló que cuando comenzaron a luchar contra la tercerización comienzan a “potenciar la lucha y pensar después cómo es la salud de ustedes dentro de la fábrica”. “Tenemos el salario, la ruptura de la tercerización y la lucha por la salud que van entrelazados pero que permiten como darle distintos saltos de calidad”, añadió.
Waisberg resaltó que “la mayoría -si no era totalidad- de los trabajadores que entrevisté que eran delegados u ocupaban un lugar en el sindicato o la Federación no tenían una tradición ni sindical ni militante, fue todo parte de la necesidad de organizarse y sindicalizarse como única forma de poder de alguna manera sobrevivir dentro de la fábrica”. “Eso para mí, en términos de lo que se plantea como batalla cultural y como disputa por la subjetividad, me parece súper interesante y súper importante para valorarlo y contarlo”, aseguró.


