Panel de Dirigentes sindicales latinoamericanos: “Necesitamos volver a soñar una acción sindical internacional”
La formación y el debate en el marco del 74° Congreso continuó con el panel de dirigentes sindicales latinoamericanos titulado: “Reformas y contrarreformas laborales. Situación de la clase trabajadora en América latina”, que contó con la participación de Maicon Vasconcelos da Silva, Secretario de Relaciones Internacionales de la CUT Brasil, José López, Secretario General del PIT-CNT de Uruguay, Sol Calle, Co-Presidenta de IndustriALL América Latina y el Caribe, y Julio Fuentes, Presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE). La moderación quedó a cargo de Matías Cremonte, Presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL).

Cada uno de los panelistas desarrolló su propia lectura de la coyuntura actual que está viviendo el movimiento sindical y la situación de las y los trabajadores frente a las reformas legislativas llevadas a cabo en los países latinoamericanos en los cuales desempeñan su representación.
A su vez, se pudieron vislumbrar algunas estrategias y acciones a seguir para hacerle frente al avance del capital en materia de recortes de derechos laborales, aplicados a través de las políticas neoliberales de los gobiernos de derecha a escala global.

Maicon Vasconcelos da Silva
Para comenzar las intervenciones, tomó la palabra Maicon Vasconcelos da Silva de la Central Única dos Trabalhadores de Brasil, que comenzó hablando sobre la reforma laboral de Javier Milei y la enmarcó en un “plan a nivel mundial”.
Mencionó que también hubo reformas en Alemania donde se “amplió el tiempo de empleo temporario, Portugal que facilitó la dimisión de los trabajadores, España que también acabó con la ultraactividad, México que abrió las puertas de la tercerización, Italia que también facilitó las dimisiones de los trabajadores y Francia que aumentó la jornada de trabajo”.
Sobre Brasil, explicó que también sufrieron una reforma laboral que “nos fue muy pesada a nosotros” y que también se presentó como una “modernización de las relaciones entre capital y trabajo”.
Los resultados de estas reformas fueron: “En Alemania, 60% de los empleos creados son temporarios, en Reino Unido casi 50% son autónomos, en Italia tenemos una baja del potencial productivo de las industrias y en España un alto nivel de desempleo”.
En Brasil, Vasconcelos da Silva explicó que la reforma llegó en pequeñas partes y en 2016, bajo el gobierno de Michel Temer, una de ellas fue un “Proyecto de Enmienda Constitucional, que limita las inversiones sociales del gobierno; no se puede invertir en los programas sociales más de lo que se recauda, porque dicen que es un gasto. Entonces no es una inversión social sino un gasto que ellos tienen que frenar”. Luego llegó la ley de la tercerización, “porque en Brasil el trabajo tercerizado y el trabajo temporario no era permitido”. “¿Cuál es el sentido de todos esos planes? Reducir la protección del Estado y aumentar las ganancias de las empresas”, denunció.
El sindicalista brasilero dio algunos principios básicos de estas reformas en su país. “Primero, es el principio de hipo-suficiencia, porque en nuestra Constitución, entre el capital y el trabajo las leyes dicen que la clase trabajadora no tiene el mismo nivel que los empresarios, es la parte más débil. Entonces el principio se saca y se pone que los empresarios y los trabajadores tienen el mismo poder para negociar”, relató.
Y agregó que también se eliminó el “principio de prevalencia de la norma más favorable” para “dejar la ‘libre’ negociación entre capital y trabajo”. Además, se impuso “la intervención mínima de la autonomía de la voluntad colectiva, que es el poder de influencia de los sindicatos, que no se puede utilizar más en las bases”.
Por otro lado, se instaló el “trabajo parcial, la tercerización, el trabajo temporario, intermitente, teletrabajo y trabajo autónomo” así como “el banco de horas” y la eliminación de las “pausas de amamantamiento para las mujeres, que fue un logro de las feministas de nuestro país hace mucho”.
También contó que se impuso el “fin de la obligatoriedad de la contribución sindical” y explicó que “la estructura sindical de Brasil se basaba en esta caja para organizarse, sobre todo las ramas de actividad donde el trabajo es más distante uno de otro, como por ejemplo los maestros; entonces, cuando se saca eso y no se pone nada en su lugar, se debilita mucho la acción de la clase obrera”.
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Vasconcelos da Silva relató que tras las reformas de Temer, llegó el gobierno de Jair Bolsonaro, “un fascista que profundiza todas esas reformas y hace un ataque frontal a los sindicatos”. Indicó que este gobierno utilizó “las emociones” para organizar su ofensiva política. “Entonces, siempre la emoción era en contra de la colectividad y la negociación colectiva como algo muy muy malo; y siempre una emoción positiva sobre lo individual”, caracterizó y sentenció: “Siempre la prevalencia de lo individual sobre el colectivo”. Bajo esa consigna, el gobierno de Bolsonaro atacó a los sindicatos. A esto se sumó, “una de las peores reacciones a la pandemia que hubo en el mundo” desde el gobierno nacional brasilero. “Más de 890 mil personas oficialmente, porque extra oficialmente quizás fue el doble, murieron por Covid-19”, informó y aseguró: “El neoliberalismo mata y mata mucho”.
Llegando a la actualidad, Vasconcelos da Silva indicó que, “aún hoy en 2025, un tercio de la población brasileña aún soporta las políticas de la extrema derecha, porque utilizan las emociones para hacer su organización y su movilización”. En ese sentido, planteó la pregunta “¿Cómo salimos de esto?”.
Para empezar a responder esta pregunta, explicó que las diferencias que había dentro de la izquierda se pudieron matizar durante los gobiernos de derecha y se lograron conformar “dos frentes de trabajo”. “Uno, el Frente Brasil Popular, donde estaban los sindicatos más socialdemócratas, los que creen que no debemos derrumbar el Estado para lograr otro estado de la humanidad”, informó y agregó que el otro fue “el Pueblo Sin Miedo, que ahí estaban los movimientos sociales, los MST, los que querían una nueva estructura de sociedad”. “Entonces, logramos crear estos dos frentes para sacar a Bolsonaro del poder y hacer la pelea, y debatir con las personas en las calles, en los hogares, sobre cómo salir de esta situación”, detalló. “En el campo político-partidario, en el campo sindical, empezamos una articulación sectorial”, explicó y continuó: “En este momento, tuvimos una elección muy increíble en nuestra historia. Porque Bolsonaro utilizó todos los artilugios posibles, incluso buscando impedir en la zona nordeste de Brasil, donde Lula tenía el 80%, 90% de los votos, que las personas de estos sitios voten el día de la elección, pero aun así nosotros, el campo democrático popular ganamos por 2%”.
Para cerrar su intervención, Vasconcelos da Silva habló de la actualidad de Brasil y advirtió que los gobierno de derecha “aparatearon todo el Estado brasileño, la Suprema Corte, el Congreso nacional, todas las estructuras estatales”. “Entonces, compañeros y compañeras, es muy importante la batalla como ustedes saben con las estructuras del Estado porque hoy en Brasil tenemos un tercio de extrema derecha, un tercio de derecha y un tercio de izquierda y progresistas”, indicó y explicó que esta conformación del Congreso hace que todo lo que se plantea desde la clase trabajadora sea rechazado. “Hoy, logramos la menor tasa de desempleo de la historia de Brasil, logramos tener la mayor amplitud de programas sociales que tenemos en la historia de Brasil, con una alianza no solo por la habilidad política del presidente Lula sino por la participación de los trabajadores y trabajadoras”, celebró. En detalle, relató que Lula al llegar al gobierno creó un “consejo de gobernanza donde están todos los sindicatos y una de las primeras cosas que hicieron los sindicatos fueron proponer un plan de desarrollo industrial para Brasil que llamamos NIB, Nueva Industria Brasil, que aporta solo en la movilidad más de 300 mil millones de reales para el desarrollo de la industria” y que no debe pasar por el Congreso.
“Esta alianza que hizo Lula con los movimientos sociales, con los sindicatos brasileños, es lo que logra este cambio estructural que vivimos ahora”, aseguró. “Es necesario luchar, tenemos que utilizar la herramienta de la huelga y tenemos que organizar y formar a los trabajadores y trabajadoras no solo con racionalidad sino también con mucho sentimiento, pero un sentimiento de esperanza, un sentimiento que puede poner nuevas utopías”, indicó y agregó: “Compañeros y compañeras, la extrema derecha está ofreciendo una alternativa de sociedad que no es la de nosotros y nosotros estamos trabajando este sentimiento de tener una alternativa de sociedad con nuestros compañeros y compañeras que están en la base de nuestros lugares de trabajo”, cerró.

José López
Luego tomó la palabra José López, el Secretario General del Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores, (PIT-CNT), la central sindical única de Uruguay.
El dirigente explicó que Uruguay es “un país muy chico, totalmente dependiente de la economía regional y también de la mundial”. Sobre la región, indicó que “de aquella era de gobiernos progresistas en toda Latinoamérica, ahora ha habido un avance sustancial de la derecha que está haciendo mucho ruido”. En este escenario, introdujo el tema de la reforma laboral.
“La reforma laboral en sí no es una mala palabra, el problema es quién la aplica y para qué la aplica”, aclaró y especificó que con “gobiernos de estas características, claramente hay que decirle que no a una reforma laboral que viene a arrasar con los derechos de los trabajadores, y hay que ponerse en pie de lucha para avanzar en ese sentido”. El principal argumento para enfrentarla, según el sindicalista, es porque “tienen un objetivo claro y contundente, que es avanzar sobre los trabajadores para beneficiar al capital”. En ese sentido, resaltó la reforma laboral que pudieron impulsar con los gobiernos del Frente Amplio y que “plagó de derecho a los trabajadores”. Se crearon los Consejos de Salarios en Uruguay, que “son como las paritarias de ustedes acá”, donde los trabajadores no sólo negocian por rama de actividad los salarios, sino que también las condiciones de trabajo. También se instaló la “negociación colectiva tripartita”. “Pero las reformas laborales cuando se aplican tienen que ver con cuál es el objetivo concreto que tiene cada una de estas reformas”, insistió y advirtió que “cuando las reformas las impulsa el gobierno de derecha o de ultra derecha es para arrasar con los beneficios que hemos conquistado los trabajadores mediante la lucha”.
Sin embargo, relató que tras tres gobiernos del Frente Amplio en Uruguay, que es el partido que nuclea a los diferentes sectores de izquierda, “se generó una instancia regresiva donde volvió la derecha a gobernar en nuestro país, a implementar una reforma estructural contra el trabajo, y estoy hablando de la pandemia, en ese momento que sirvió para aplicar un ajuste contra el pueblo y los trabajadores que fue brutal”. En esta etapa, el sindicalista contó que llegaron leyes con más de 500 artículos que incluían reformas laborales. Ante esto, explicó que “el movimiento sindical se organizó, dio la pelea, generó un plebiscito y por pocos votos no logramos revertir esa situación, y quedaron instauradas una cantidad de reformas que van contra los trabajadores, que golpean la negociación colectiva, que después impulsaron una reforma de la seguridad social, también nos pasó lo mismo, impulsamos un plebiscito, un plebiscito que también lo perdimos por muy poquito, pero se instaura una reforma en la seguridad social donde se arrasan con los beneficios de los trabajadores”.
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López volvió al presente y relató: “Hace muy poco asumió el gobierno del Frente Amplio, pero tenemos algunas cuestiones que nos hacen ruido con un gobierno progresista, que siempre va a ser mejor que cualquier gobierno de derecha. En estos momentos se está discutiendo el presupuesto nacional, la ley madre que va a regir por 5 años todo lo que es la economía de nuestro país”. “Ahí tenemos algunas dificultades porque hay una línea económica del gobierno que sigue, de alguna manera, matizando algunas cosas que venían del gobierno anterior y no tiene el ímpetu que nosotros queremos darle para avanzar en algunas cuestiones que para nosotros son fundamentales”, agregó. En este marco, desde el sindicalismo han planteando una propuesta concreta que aún no ha tenido una respuesta contundente del gobierno y que tiene que ver con “establecer un impuesto o modificar el impuesto al patrimonio generando un impuesto a los más ricos de nuestro país; el 1% de aumento al impuesto al 1% de las personas que tienen más plata en nuestro país”. López aseguró que “es fundamental porque el destino de lo que se pueda recaudar ahí es para avanzar en lo que dejó el gobierno anterior, que fue un 30% de pobreza infantil, pero está habiendo algunas dificultades para que el gobierno acepte esta propuesta”. También están dando una pelea por los salarios, en el marco de la discusión del presupuesto, sobre ello López explicó que “el presupuesto del gobierno anterior fue de ajuste fiscal contra el pueblo, y este presupuesto tiene un incremento, que nosotros lo entendemos insuficiente”.
“Claramente, nosotros entendemos que desde el movimiento sindical, manteniendo la independencia de clase, se pueden hacer muchas cosas, y claramente sabemos que no son lo mismo los gobiernos neoliberales, de derecha, ultraderecha, que los gobiernos progresistas. En ese marco es la disyuntiva que estamos manejando para ver si podemos, en definitiva, tironear hacia la izquierda a este gobierno para que avance en un proceso de cambio estructural que nos permita a la sociedad en su conjunto, pero sobre todo a los sectores que están más debilitados, que nos permitan poder asomar la cabeza arriba del agua y empezar a crecer en un país tan dependiente como es el nuestro, y con tantas dificultades”, sintetizó.
Para cerrar, López aseguró: “El único camino que tenemos los trabajadores es de luchar con todas las herramientas que tenemos, desde la información, desde la organización, desde, por supuesto, las instancias de movilización y de huelga, pero claramente intentando avanzar hacia una sociedad más justa. Que en el caso de ustedes parece que va a ser todo lo contrario, si no hay un camino que determine que haya una luz que pueda establecer una salida a esta situación tan compleja, que tiene que tener como protagonista de ese rol a los trabajadores organizados y al pueblo, porque no hay otra manera que se pueda salir de eso si no es con organización, con solidaridad y con lucha”.

Sol Calle
Tras las palabras del sindicalista uruguayo llegó el turno de Sol Calle, la dirigenta metalúrgica Presidenta de IndustriALL América Latina y el Caribe. “Responsabilizar al capital de lo que estamos viviendo no tiene que ser una consigna ética o moral, sino que responde a la disputa histórica entre el capital y el trabajo que se ha desbalanceado tremendamente en los últimos años, en las últimas décadas, precisamente porque un capital sin fronteras, como gran triunfador del proceso de globalización, opera sin ninguna barrera en cualquier parte del mundo”.
“Y en contraposición los trabajadores, las trabajadoras, los sindicatos, seguimos operando a escala nacional, dando nuestra organización a escala nacional, con legislación de escala nacional y dando las batallas y las luchas de escala nacional”, comenzó Sol Calle y agregó que “esa asimetría nosotros creemos que es verdaderamente el corazón de la disputa del sindicalismo de este tiempo”.
En ese sentido, hizo hincapié en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que “tiene totalmente pendiente ponerle el cascabel al gato, determinar de alguna manera cuáles son las reglas en las que una empresa multinacional puede producir a escala global, y cuáles son las normas que garanticen los derechos humanos y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras a escala global”. Calle planteó que “es muy necesario que los trabajadores y las trabajadoras tomemos este asunto por nuestras manos”, en el marco de una “nueva distribución de la producción y del trabajo”. “A diferencia de la anterior división internacional del trabajo, en esta etapa el gran ausente son los Estados, es el capital el que está determinando cómo el mundo distribuye su producción y cómo el mundo distribuye también el trabajo de mayor valor”, caracterizó.
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Sobre el contexto de América Latina, y en particular Argentina, explicó que hay un “escenario de debilidad total, con un gobierno resignando toda participación en la distribución de la política industrial”. Indicó que mientras en México y Brasil se busca una mirada hacia el sur y una “unión” que podría ser “determinante” para el continente, en Argentina hay “una política de sometimiento tremenda que está totalmente fuera de esa disputa”.
“Entonces, ¿por qué y para qué sirve organizar el sindicalismo a escala global en un tiempo en donde todos los países están discutiendo la relocalización de la industria, la recuperación de la política industrial, la recuperación del trabajo industrial?”, preguntó y respondió: “Nosotros desde Industriall negociamos acuerdos marcos globales en empresas multinacionales y también exigimos desde el sur global repensar en términos de solidaridad esas discusiones, porque los europeos disputan el trabajo para ellos, pero relocalizar significa que en el sur global, que cuando valía menos nuestro trabajo, menos nuestros impuestos y demás, les convenía a las multinacionales utilizar su localización productiva en otros países, significa que cuando el norte relocaliza, en el sur nos quedamos con menos empleo”.
Así es como explicó que “cuando los españoles hablan de garantizar la cadena de valor y la cadena de suministro en la fabricación del vehículo eléctrico, en el único momento que aparecemos América Latina es en el momento de garantizarse el abastecimiento de litio”.
Calle indicó que en la discusiones plantean a los compañeros de Europa que “el abastecimiento de sus materias primas tienen que ser, también, garantizando derechos y oportunidades de desarrollo para nosotros, porque el mundo se está disputando esta distribución productiva y esta distribución del trabajo del menor valor y no puede ser sometiendo o de alguna manera garantizando para siempre el subdesarrollo de nuestras naciones”. Revalorizando la Secretaría de Relaciones Internacionales, Calle explicó que “necesitamos construir poder sindical, poder obrero a la misma escala que opera el capital”. En ese escenario, habló de las reformas laborales e indicó que las consecuencias son las mismas en todas partes del mundo. “Entonces es bastante oportuno preguntarse: si la receta del capital es la misma en cualquier país del mundo, la respuesta del movimiento obrero tendría también que estandarizarse en la mayoría de los países del mundo”, aseguró.

Retomando el ejemplo del panel anterior sobre el triunfo de Zohran Mamdani, trajo una declaración del alcalde electo en la que dijo: “Para combatir a Trump es necesario desarticular las condiciones que le permitieron acumular el poder que lo llevó al gobierno”. “Y creo que es central para nosotros pensar en el rol del movimiento obrero y en las situaciones que nos llevaron al día de hoy, porque si decíamos que el capital tiene siempre la misma voluntad de dividirnos para precarizarnos y para abaratarnos, nosotros tenemos que hacernos cargo de nuestra parte”, advirtió.
En ese sentido, celebró el trabajo del MATE que muestra la “pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras metalúrgicas” y resaltó que “de esa pérdida de poder adquisitivo, el capital se quedó con casi 50 millones de pesos de cada una y cada uno de los trabajadores”. “Estamos frente a la primera generación de trabajadores y trabajadoras que vivimos en la incertidumbre, se rompió ese vínculo entre el trabajo y el ascenso social”, advirtió, al tiempo que anunció “hay una gran batalla para dar en esta recuperación de las ideas, en esta recuperación de los conceptos en favor de la clase trabajadora”.
Calle llamó a ponerle cara al capital y denunció: “Todos acá sabemos que la reforma laboral se escribió en los estudios jurídicos de los abogados de las multinacionales”. “Tenemos que impulsar una gran campaña a escala global y nacional para ponerle rostro al capital y para determinar claramente quiénes son los responsables, quiénes se quedan con la nuestra, y se quedaron con 50 palos de cada uno de los trabajadores metalúrgicos en 10 años”, indicó.
Para cerrar, Calle aseguró: “Tenemos que construir de alguna manera este poder a una escala superior de la que estamos construyendo ahora y creo que el movimiento obrero es el que tiene el gran desafío”.
“Es el movimiento obrero el que tiene que ser rector y organizador para unir todas esas luchas que son las nuestras, no son luchas aisladas, son las disputas por el mundo que vivimos y por el mundo que se viene y todas tienen un mismo adversario que es el capital concentrado. En este camino de construir un destino en donde trabajo y dignidad vuelvan a hermanarse, creo que tenemos que estar más unidos y más unidas que nunca y que la hora de construir un sindicalismo internacional tiene que dejar de ser una utopía y tenemos que empezar a convertirlo en una realidad”, concluyó.

Julio Fuentes
Para cerrar la ronda de intervenciones, fue el turno de Julio Fuentes que mostró un video para presentar a la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales, la CLATE. Fuentes explicó que en Bolivia, los y las trabajadoras estatales no tienen permitido formar un sindicato. “Pese a haber habido un gobierno socialista, por lo menos discursivamente revolucionario, no podemos los empleados públicos todavía conquistar, no el derecho a negociación colectiva, el derecho a organizarnos, a poder constituir sindicatos. La lucha del empleado público es una lucha compleja que venimos librando desde hace más de un siglo”.
Fuentes compartió su mirada sobre la coyuntura y advirtió que “la ofensiva patronal que estamos viviendo hoy es brutal, estamos sin lugar a duda en el punto más alto de ofensiva”. “Los empleadores han logrado, han tenido una estrategia de comunicación y de posicionamiento frente a los gobiernos, indudablemente mejor que la que ha tenido el movimiento obrero, que la que hemos tenido como movimiento sindical, tanto a nivel nacional como a nivel global”, detalló y agregó que “los patrones convencieron al poder político y a muchos de nuestros dirigentes sindicales de que dan trabajo”. “Entonces, si el trabajo es algo que te da el patrón, sea el Estado o sea una patronal privada, no te quejes mucho, porque es algo que te dan”, indicó. “Me parece que esa batalla cultural es la que nosotros tenemos que empezar a revertir, empezar realmente a trabajar fuertemente en, como lo dijeron en el primer panel, en esta cuestión cultural de que se comprenda que nosotros somos una parte fundamental en la producción de bienes y servicios”, aseguró.
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En línea con el planteo de Calle, Fuentes explicó que “el sindicalismo no surge como fuerzas nacionales sino como organizaciones internacionales, ha sido capaz en otros momentos históricos de unificarse y no solo ser buenos productores de diagnóstico, sino también poder unirnos en acción” y advirtió: “Creo que es la gran deuda que hoy se está teniendo”. En ese sentido, contó que cuando dan los informes ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la situación es “terrorífica”. “Pasa un año y al siguiente volvemos a juntarnos y volvemos a dar otro informe terrorífico o peor que el que dimos el año pasado. Pero durante ese año, en el plano internacional, no se hace absolutamente nada que tenga que ver con la acción directa. Otra cosa sí, pero con la acción directa no se hace nada”, confirmó. Indicó que tras los informes en la OIT, “las organizaciones vuelven a que la problemática es nacional, entonces, en cada país te vas tratando de arreglar como podemos”. “Nosotros creemos que eso es una gran deuda y aprovecho que están los compañeros aquí de IndustriALL, una organización a la cual nosotros seguimos, escuchamos y nos parece realmente interesante, de que debemos empujar que haya una reacción internacional”, pidió.
“Necesitamos volver a pensar, a soñar una acción sindical internacional. País por país nos van a ganar. País por país nos ganan. Entonces, necesitamos realmente que se articulen los espacios sindicales, que las organizaciones sindicales se conozcan entre sí”, insistió. En ese sentido, indicó que primero tiene que llegar la información de las medidas que se toman en cada país, “empezar a tener información de qué está pasando para ir construyendo esa voluntad de poder coordinarnos”. “Cuando nos demos cuenta de que los problemas son comunes, podremos construir acciones comunes”, repitió y sentenció: “Ese es un camino que hay que explorar, el camino de la acción sindical internacional”. Fuentes reiteró que no solo hay que compartir “los profundos e importantes diagnósticos que hacen a la necesidad y a la construcción de conciencia, sino de la acción directa”.
“Hay muchos sindicatos y federaciones combativas con ganas de organizarse y con conciencia de que hay que dar una lucha unificada, hay que empezar a articularlo”, convocó y llamó a la Federación Aceitera y Desmotadora a que “coordine, empuje, traslade esta experiencia victoriosa, una experiencia en que las condiciones no están dadas, pero Aceiteros da su batalla, coacciona. Me parece que necesitamos de eso, necesitamos de ustedes, tanto los públicos como los privados. Y más tarde que temprano, seguramente los trabajadores recuperaremos la acción conjunta del sindicalismo internacional”.
Llegando al cierre de su intervención, Fuentes indicó que “las reformas laborales son siempre lo mismo: seguirle sacando al obrero, seguirle sacando al trabajador para darle a los patrones. No hay que perderse mucho en ver las cuestiones de las reformas laborales”. “Necesitamos de que Aceiteros se involucre cada día más en la actividad del sindicalismo internacional, porque hay que ir a construir lucha en el sindicalismo internacional”, cerró.

Luego de las exposiciones se realizó la instancia de debate e intercambio con las y los asistentes.
La pregunta de Álvaro Orsatti, Coordinador de la Red Eurolatinoamericana de Análisis de Trabajo y Sindicalismo (RELATS) quien asistió como invitado al Congreso, acerca de la firma del acuerdo de libre comercio entre Unión Europea – Mercosur unificó el tema a debatir: “Pasaron 20 años del No al ALCA, pasaron grandes campañas de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS). Yo me acuerdo del último documento que era un rechazo absoluto, es del 2021. Y antes, muchos otros documentos. Y lo curioso de todo esto es que ni el documento de CELAC-Unión Europea del 9 de noviembre, ni la plataforma de la CSA (Confederación Sindical de trabajadoras y trabajadores de las Américas) de abril mencionan siquiera el tema. Yo no sé, yo me quedé un poco perplejo en esto. Es un cambio de época, es un silencio táctico, es una apuesta que no se firme, pero todo indica que se va a firmar, ¿no?”
Maicon Vasconcelos da Silva sostuvo que la respuesta que tienen que dar es una mayor integración productiva latinoamericana y caribeña. No solo entre los países con mayor complejidad industrial como Argentina, Brasil y México, sino incluir a toda la cadena de suministro con Perú, Colombia, Uruguay y todos los otros países que también hacen parte de esa cadena.
Da Silva contó que desde los sindicatos industriales se están pensando algunas alternativas a la firma de este acuerdo: “ahora estamos debatiendo la integración del sector naval entre Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. E incluso ya tenemos un documento que vamos a presentar al presidente Lula en su rol como presidente de Mercosur, una plataforma unitaria del sector naval. Y creo que tenemos que hacer eso en todos los sectores industriales de nuestra América. Porque además de la integración y la importancia, es una forma también de tener soberanía territorial.”
Otra alternativa que presentó Da Silva es la integración al grupo BRICS, aunque prestando atención a la presión de China por mantener nuestras economías como primarias para abastecerlos.
Por su parte, José López sumó al debate la dificultad que surge con la internacionalización del movimiento sindical cuando no todas las centrales sindicales toman posicionamientos claros y contundentes con respecto al acuerdo de libre comercio con la Unión Europea: “Si bien prima un rechazo, el cual en lo personal yo comparto, porque cualquier acuerdo de libre comercio, con las asimetrías que tenemos entre los países de la región, lo que puede venir de Europa es para seguir aplastándonos como posibilidad de desarrollo. Bueno, creo que todavía les falta mucha contundencia a los pronunciamientos de nuestras centrales a nivel regional para, de alguna manera, posicionarse claramente sobre eso. En algunos momentos lo hicimos, bueno, recién recordaban lo del No Al Alca en su momento, cuando hicimos una movilización en conjunto contra el TISA (Trade in Services Agreement), contra el G20, acá también en Buenos Aires. Creo que hubo movilizaciones importantes que de alguna manera tuvieron resultados, pero ahora hay algún titubeo que hay que empujar para que haya una resolución clara y contundente.”
A su vez, Sol Calle agregó que además de recuperar la participación de los sindicatos en las decisiones en torno a la política industrial, es necesario recuperar su participación en la política internacional: “tiene que estar la recuperación del agregado obrero en nuestras cancillerías y la recuperación de la participación obrera en la política internacional que hoy está entregada también 100% a los intereses del capital. Hay empresarios en las delegaciones de las cancillerías, pero no hay más obreros en las delegaciones de las cancillerías y este es un punto central, porque si necesitamos organizar la política laboral internacional, también necesitamos participar de la política a escala internacional con nuestra voz y con nuestra participación”.

Reconocimiento entregado por Julio Fuentes a Daniel Yofra
Como cierre de este bloque se hizo entrega de una distinción al compañero Secretario General Daniel Yofra con una estatuilla de un yaguareté, el felino más grande de América Latina y en peligro de extinción, como representación de la necesidad de que el sindicalismo se ocupe también del medioambiente “porque el capital no tiene límite, el capital no deja herencia, destruye absolutamente todo. Entonces también parte de nuestro rol es este y por eso, homenajeando a esta especie natural, homenajeamos a nuestros dirigentes, a nuestras organizaciones, hermanas o propias, que día a día luchan por una sociedad y un mundo mejor”.


