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Panel Trabajo y Conflictividad Social: “La posibilidad de construir otro sistema político depende de la construcción de la clase trabajadora”

El segundo día del 74° Congreso Aceitero y Desmotador comenzó con el panel “Mercado de Trabajo y Conflictividad Social”, donde participaron Luis Campos del Instituto de Estudios y Formación IEF de la CTA Autónoma, la investigadora del CONICET Victoria Basualdo, y los abogados laboralistas Carlos Zamboni, asesor de la FTCIODyARA, y Luciana Censi, asesora del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario (SOEAR).

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El panel fue coordinado por el Secretario Salud Laboral de la FTCIODyARA y Secretario General del SOEAR, Marco Pozzi, quien agradeció la presencia de los panelistas.

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Marco Pozzi

“Ayer, Diego Genoud habló de un programa de los trabajadores. Creo que nos está costando dar ese paso para pensarlo, para ver cómo avanzamos, más allá de la huelga particular de los aceiteros, más allá del salario particular de los aceiteros, ¿cómo podemos juntarnos por fuera o por dentro de las federaciones, como son la CGT o la CTA, a armar una masa de poder obrero más grande, no es cierto?”, comenzó Pozzi y remarcó uno de los ejes a los que este panel se referiría.

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Luis Campos

Tomó la palabra Luis Campos del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma, quien aseguró que era un “placer” y un “honor” participar del Congreso. “Me parece que esta mesa lo que puede aportar son algunos elementos para reflexionar y para pensar cómo nos paramos frente a un conflicto, no lo vamos a agotar en esta mesa, pero sí hay una pregunta que está por ahí atrás, que es cuáles son las relaciones que existen entre el mercado de fuerza de trabajo y la conflictividad social. Entre las condiciones laborales que nos afectan a todos, a todas, que afectan a toda la clase obrera y la forma que asumen los conflictos que llevamos adelante en tanto clase obrera”, planteó para comenzar.

“El mercado de fuerza de trabajo es como la cancha de fútbol. Si la cancha está embarrada, nosotros jugamos de una manera. Si la cancha es un billar, la pelota gira, y jugamos de otra manera. Si nosotros llevamos adelante una estrategia para jugar un partido pensando que la cancha es un billar y está embarrada y… nos va a ir mal”, explicó y agregó que “estoy hablando de las características del terreno, no estoy hablando de la estrategia del rival y eso también es importante cuando pensamos un conflicto, cuando pensamos si se puede o no ir al paro”.

Para aclarar la analogía entre las características de la cancha y las condiciones objetivas, Campos ejemplificó mencionando que el sindicato más grande en cantidad de afiliados es el del Comercio, sin embargo, no tiene huelgas potentes, Campos indicó que “más allá de la estrategia que tenga esa organización sindical, hay un factor objetivo: la mayoría de los trabajadores y las trabajadoras del comercio están dispersos, están en pequeños establecimientos que no tienen necesariamente contacto entre sí”. E inmediatamente sumó otro ejemplo, de dónde sí se han dado más conflictos en Comercio, que son los grandes supermercados, donde esos empleados y empleadas sí están en contacto directo entre sí.

“Estas son las condiciones objetivas del mercado de fuerza laboral que nos ayudan para entender la dinámica que asumen los conflictos en determinado momento”, aseguró. “Sobre eso se monta la construcción ideológica, sobre eso se montan las condiciones subjetivas”, explicó y preguntó: “¿Por qué es importante ver esas condiciones subjetivas?”. “Por un lado porque no son determinantes, pero sí condicionan. Además es importante porque nos sirve para hacer algo que es fundamental en cualquier conflicto, que es un análisis de las relaciones de fuerza”, detalló. Para hacer este análisis, Campos destacó que hay que tener en cuenta qué está pasando hoy con el mercado laboral. Sobre esto, informó: “De casi 43 millones de habitantes, alrededor de 20 millones participamos activamente del mercado de trabajo, de esos casi 20 millones hay casi un millón y medio de desocupados. Si sacamos los desocupados, los asalariados formales somos poco menos de 9 millones, es decir, menos de la mitad”. Indicó que la otra mitad se dividen en asalariados no registrados y trabajadores y trabajadoras por cuenta propia.

Ante este escenario, Campos explicó que uno de los desafíos es que “las estrategias limitadas al sector formal de la economía, con carácter general, tienen serios problemas. Porque si a nivel general, solo le hablamos a los trabajadores y trabajadoras formales, le estamos hablando a menos de la mitad de la fuerza laboral”. Pero advirtió de “el otro riesgo, que es decir entonces los asalariados formales no existen, no importan”.

Campos explicó que también surge la justificación, ante una posible reforma laboral, de que “ya se hizo de hecho” ya que “más de la mitad de los trabajadores no tienen derechos en los hechos, en la práctica”. Esta justificación fue calificada por Campos como una “mentira”. “La reforma laboral no se hizo de hecho, hay mínimo 9 millones de trabajadores y trabajadoras que todavía tienen derechos laborales”. “De hecho, todas las reformas laborales no apuntan a darle derechos a la otra mitad, sino que apuntan a sacárselos a estos 9 millones, entonces, es un discurso que es peligroso porque busca legitimar algo que implica un retroceso muy importante, pero además es mentira”, insistió. Lo que sí es la reforma, según Campos, es una estrategia de la patronal para “debilitar al sector de la clase trabajadora que por estas condiciones objetivas todavía están en mejores condiciones para llevar adelante la lucha”.

Campos repasó algunas cifras que indican que creció el sector privado no registrado y esto implica que crezcan “formas de insertarse en el mercado laboral que son más difíciles de organizar”. También remarcó que creció el empleo en el sector público y el monotributo. “Primera conclusión, las condiciones objetivas para llevar adelante conflictos laborales de carácter general en los últimos años son más desfavorables”, explicó y agregó que esto obliga a “ver a quién tenemos que interpelar para que una huelga general sea exitosa”.

Por otra parte, apuntó a las estrategias de la patronal para  “fragmentar el colectivo de trabajadores y trabajadoras”. Con esta foto del panorama de los y las trabajadoras, Campos analizó qué hacer. “Lo primero que hay que hacer, desde mi perspectiva, es entender qué es lo que está pasando y cuáles son las características de esa cancha en la cual vamos a jugar el partido, tanto a nivel sectorial como a nivel general”, indicó. Luego, llamó a “impulsar acciones que nos permitan revertir este proceso y que tienen que ver con recomponer la unidad a nivel sectorial, así como a nivel local”.

“En muchos conflictos sectoriales, nuestros principales aliados pueden ser nuestros vecinos, nuestras vecinas, que son trabajadores, que son trabajadoras y que, posiblemente, estén dentro de esa raya que va para arriba, estén trabajando por cuenta propia”, detalló.

“Recomponer esa unidad de la clase a nivel local, a nivel territorial, es estratégico para llevar adelante conflictos, no sólo generales, sino también sectoriales”, confirmó y agregó que, “finalmente, la que más fácil se dice y más difícil se hace, recomponer la unidad de la clase a nivel general”.

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Luciana Censi

Luego, llegó el turno de Luciana Censi, quien habló de una reforma laboral que “está vigente y ahora vuelven a avanzar con más quita de derechos”. “Uno de los fines políticos principales del capital es exacerbar la competencia entre los trabajadores y trabajadoras en el mercado de trabajo y en los centros productivos; ese es el objetivo del capital, el objetivo político”, explicó y agregó que “el objetivo económico es obviamente la búsqueda de la ganancia”. “La única contratendencia a esa competencia que hay en este sistema son los sindicatos”, aseguró.

En línea con las ideas de Campos, Censi retomó la fragmentación del mercado laboral e indicó que no es nueva y que es global. Aunque lo que sí ve como novedad es “el aumento de la informalidad laboral por encima de la desocupación” y cuestionó “cómo opera esto en la subjetividad” ya que “la desocupación quizás es más fácil de recuperar que la informalidad, porque la informalidad genera primero una rotura en la subjetividad de los trabajadores, por un lado, y por otro lado, genera organizaciones del trabajo que se acostumbran a esa informalidad, y me refiero a las patronales, se acostumbran a trabajar en la informalidad; es un fenómeno muy difícil de erradicar, es complejo”.

En referencia al crecimiento del multiempleo, Censi explicó que “las condiciones salariales son bajas, hemos perdido poder adquisitivo, fundamentalmente, también en el sector informal”. “Y la otra cuestión es que hay un ocultamiento en la destrucción de miles de empleos asalariados privados registrados siendo disfrazados por relaciones monotributistas”, sumó.

“Esta restricción del mercado de trabajo, que tiene que ver con la informalidad más el desempleo, por un lado, flexibiliza las condiciones de trabajo”, aseguró y detalló de qué trata esa flexibilización: “Lo que viene a hacer es a poner un límite a las conquistas obreras, vienen a eliminarlas. Hay una tendencia a la fragmentación objetiva y subjetiva, que genera una menor capacidad de organización, una menor capacidad de movilización y un menor poder de negociación”.

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Censi habló, entonces, de la reforma laboral y preguntó: “¿Qué tipo de reforma laboral podemos esperar con un mercado laboral inmerso en la fragmentación y en la pauperización?”. En ese sentido, hizo referencia a la idea de una “contrarreforma” y cuestionó: “¿No es peligroso plantear hoy una contrarreforma con la correlación de fuerzas que hoy tenemos con el mercado de trabajo como está? ¿Plantear una contrarreforma para discutir en un Congreso que no nos favorece en lo más mínimo?”.

Tras mostrar un audio de un influencer libertario, Censi advirtió: “El discurso ideológico de la clase dominante es, claramente, el divisionismo entre los trabajadores, entre los que están formales y los que están informales”. Agregó que este discurso ideológico “lo que pretende es establecer que hay dos sujetos diferentes que requieren protecciones distintas, que no se interrelacionan”. “Me parece que este discurso le da plafón a la reforma laboral que quieren implementar sobre dos ejes: fomentar el trabajo registrado para los que están afuera y para ello flexibilizar las condiciones de los que están adentro”.

Censi mencionó, entonces, la paz social y cuestionó: “Esta cuestión de la informalidad, ¿no estará contribuyendo también a que haya más paz social? Porque las huelgas en este último tiempo han disminuido”. “Hay que preguntarse por qué pasa esto con los niveles de precarización que estamos padeciendo”, sumó y explicó que “hay una convivencia de ambos sectores, del formal y del informal en los mismos centros de trabajo”. “La otra cuestión que tiene que ver con la interconexión es que el sector formal actúa como un espejo del sector informal: cuanto peor esté el sector formal, peor va a estar el informal”, agregó.

En este contexto, Censi preguntó: “¿Qué podemos esperar entonces de una reforma laboral? Primero, las legislaciones en general y las legislaciones laborales son una cristalización de las correlaciones de fuerza que existen. Por eso pienso que van a venir a atacar a los sindicatos, porque es el único sujeto que ataca la ley del capitalismo” y lo harán “a través del desfinanciamiento de los sindicatos, a través de los convenios colectivos por empresa, y a través de la limitación del derecho de huelga”. Frente a esto, Censi planteó que la “batalla ideológica” es esta división de la clase trabajadora, que no es sólo nacional sino también internacional. “Entonces, la batalla tiene que ser que lo que ellos quieren dividir, nosotros lo tenemos que unir”, sentenció.

“La consecuencia política de todo esto que estoy planteando es la alimentación del clima político y social reaccionario insolidario que promueven el gobierno de La Libertad Avanza y los empresarios”, concluyó.

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Carlos Zamboni

Tras las palabras de la abogada laboralista, llegó el turno de su colega Carlos Zamboni para profundizar el debate sobre la reforma laboral y comenzó reiterando la idea del panel sobre que “nos van a sacar todo lo que nosotros permitamos que nos saquen”.

Zamboni habló de las cifras mencionadas por Campos y resaltó que los trabajadores no registrados no están fuera del sistema, son una “necesidad” del sistema para “empujar a la baja los salarios”. “La foto salarial de la Argentina de la relación capital trabajo hoy o en los últimos años, muestra una gran mayoría de los trabajadores, inclusive los formales, que perciben un salario que no alcanza para cubrir las necesidades de la definición del Salario Mínimo Vital y Móvil”. “¿Por qué ahora vienen con otra reforma laboral, cuál es el objetivo?”, preguntó y respondió: “Establecer una nueva matriz distributiva en la Argentina”.

Zamboni remarcó cuatro puntos: el primero es el despido, “despedir gratuitamente sin que tenga un costo para el empresario”; el segundo, es el banco de horas que elimina las horas extras y extiende la jornada; el tercer punto, “apunta contra el corazón de lo que hace al sindicalismo”, es terminar con la negociación colectiva por convenio de actividad; y el cuarto es “atacar la huelga”.

El abogado de la Federación insistió en que la necesidad de una nueva reforma laboral es que la “potencialidad que tiene la clase trabajadora para enfrentar esta política laboral está justamente en los sindicatos” y agregó que cuando la economía que ahora de la mano de Milei cayó en la recesión, vuelva a crecer, “la herramienta que tiene la clase trabajadora a mano, que son los sindicatos y la negociación colectiva por actividad, potencialmente puede cambiar la correlación de fuerzas entre el capital y trabajo”. En ese sentido, advirtió: “Ahora van a destruir eso y por eso nosotros, créanme que podemos ser testigos y partícipes del final del sindicalismo tal cual lo conocemos, si no tomamos en cuenta la dimensión que esto implica”.

Bajo la gran pregunta de “¿cómo vamos a enfrentar esta política?”, Zamboni aseguró que la salida debe ser construida de manera colectiva. “Lo que sí, no hay ninguna duda, es que los ajustes se enfrentan en la negociación colectiva, se enfrentan en la lucha económica; cuando hay inflación, todos los sindicatos discuten paritarias”, sostuvo y agregó que “tenemos una responsabilidad” ante la desocupación. “Como dice Daniel, ‘¿esperamos entonces que el ejército desocupado como el 2001 vaya y corte todo, maten a Kosteki y Santillán y ahí decir hagamos algo’. No, porque esta vez, si no accionamos en la defensa de lo que tenemos, el cambio va a ser, no quiero decir para siempre, pero nos va a costar muchísimo volver a recuperarlo”, afirmó.

“Esa potencialidad del sindicalismo argentino en el 2002 y en el 2003 con los sindicatos hechos pelota, sin un mango, sin dirigentes sindicales, sin delegados, demostró cuál es el problema, cuál es el enemigo del capital”, aseveró, aunque aclaró que “20 años después, tenemos sindicatos más fuertes, más organizados, no hay ninguna excusa”.

“La única posibilidad que hay es en la lucha de clases, en la construcción de poder obrero en los lugares de trabajo; por supuesto que hay que empezar estrategias de unidad con otros sindicatos”, reiteró.

Para cerrar, Zamboni insistió: “Tenemos una obligación que es representar a esos millones de trabajadores y poner claridad en este nuevo embate, que está tomando una potencia muy grande. No tengo ninguna duda que esta Federación y estos sindicatos van a estar a la altura porque ya lo han demostrado: Aceiteros paró cuando se trató la reforma laboral de la Ley Bases y seguramente ese va a ser el camino que vamos a encontrar cuando planteen una nueva”.

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Victoria Basualdo

La última intervención fue de Victoria Basualdo, que tomó las palabras de Zamboni y aseguró: “Creo que es un momento para dar la batalla muy importante que tenemos por delante, es una etapa muy crítica”.

“Hoy vengo con un pedido de parte de Marco, que es tratar de responder una pregunta, que es ¿por qué hoy los trabajadores y las trabajadoras no hacen huelga?”, comenzó y respondió: “Quisiera puntualizar algunas cosas”. Basualdo aseguró que “la dimensión capital-trabajo no está en el centro de las discusiones”. Una de las características que menciono Basualdo es que “es una acumulación de décadas, la extrema derecha no es algo que surge ahora” por lo que llamó a “mirar también que el correlato de esa cuestión no fue sólo intelectual, no fue sólo una élite económica que se articuló en el mundo, que discute política y que está pensando nuestro mundo como un tablero, sino también un correlato en nuestras situaciones como trabajadores, trabajadoras en movimientos sindicales”.

Basualdo indicó que para entender por qué no se hace huelga, hay que preguntar “¿cuál es la clase trabajadora? ¿cuál es el movimiento sindical? ¿qué es hacer huelga?”. “La clase trabajadora hoy es una clase fuertemente fragmentada, con condiciones muy difíciles”, indicó sobre la primera pregunta y agregó que “el capital cambió enormemente en estas décadas, se concentró, se sofisticó, se multiplantó; la producción está vinculada con la financiarización, con lo cual no son empresas industriales lo que ustedes enfrentan, son conglomerados transnacionales que tienen componentes en todo el mundo”. “Toda esta transformación nos fue dando un sujeto que hoy tiene enormes problemas objetivos y subjetivos también porque el neoliberalismo no avanza sólo por las patronales, está inserto en todos nosotros”, indicó y detalló: “Vivir es consumir, la vida se transformó en ver cómo logramos cumplir una serie de objetivos que vienen determinados de otro modo, donde el cambio del mundo, pensar en qué mundo queremos, dar la disputa y jugársela toda, no es parte del horizonte más”.

Ante la segunda pregunta, “¿cuál es ese movimiento sindical que tendría que hacer huelga?”, Basualdo afirmó que si bien el sindicato es una “herramienta fenomenal”,  “el movimiento sindical fue transformado a la fuerza a lo largo de décadas”. Y profundizó: “Siempre hubo corrientes sindicales distintas, entonces yo tengo un enorme problema cuando me hablan de unidad en lo sindical, creo que hay una articulación estratégica”. Antes estas diferencias, destacó que “no todos los sindicatos hacen lo mismo, ni piensan lo mismo, ni construyen igual” y “todo esto es un ámbito de disputa enorme pero, además, tuvimos el nacimiento y consolidación del sindicalismo empresario. De la mano de estas reformas de la dictadura, los 80’, los 90’, surgieron organizaciones sindicales que están para hacer negocios”. “Entonces, tenemos un movimiento sindical muy complejo y tenemos una situación enormemente compleja de con quién dar la batalla, con quién pelear”, sintetizó.

“En tercer lugar, ¿qué es hacer huelga?”, planteó y contestó: “Este sindicato lo tiene muy claro, pero para muchos trabajadores y trabajadoras hoy no es claro qué es hacer huelga ni tienen una manera de hacerla”. “Lo digo porque, en general, hay un pedido a que la población, la clase trabajadora y la sociedad argentina de abajo tengan que solucionar los problemas actuales; entonces la cosa es cómo puede ser que los laburantes y los sindicatos no hagan huelga, cómo puede ser que voten lo que votan y ahora quiero ir a lo que significa la votación, la democracia”, señaló.

Basualdo apuntó a “el sistema en el que vivimos” y explicó que “nos convencieron” de que lo “normal” es tener trabajo, cuando en realidad “lo normal en este sistema es llevar la explotación hasta donde se pueda llevar”.

“Entonces, estas cuestiones que estamos viviendo hoy son producto de una serie de luchas escalonadas a nivel mundial, de una serie de procesos, de no bajar los brazos, de organizarse donde la lucha de la clase trabajadora a nivel internacional logró que hoy estemos donde estamos. Ahora, ¿por qué vienen por esto? Porque no es nada natural en el capitalismo esta situación”, expresó. “’¿Por qué los laburantes no votan, no se organizan?’ No, el punto de partida es el contrario”, insistió y agregó: “Siempre hay un 30% de la población que es de derecha, tenemos un sistema que se encarga de que vivamos como si fuera normal salir y que haya pibes tirados en la calle muertos de hambre”.

“Ahí está el núcleo, en esa relación capital trabajo, que no es igualitaria, que es de una asimetría brutal, que siempre lo fue; reducir esa asimetría es un triunfo de la organización y no es algo obvio, no es un punto de partida”, reiteró.

Sobre las elecciones opinó: “La democracia que tenemos no es un ámbito que entusiasme, porque es un sistema político que logramos conquistar de mínima, donde la cuestión es ir a votar algún candidato o candidata de acuerdo a la oferta que hay, ahí no está la solución”. “¿Ustedes creen que si las elecciones hubieran salido distintas hoy estaríamos mejor? Si este gobierno hubiera retrocedido en las elecciones nos la hubieran mandado a guardar a partir de una devaluación tremenda el día posterior, cuestión que fue lo que condicionó mucho del voto de gran parte de la sociedad”, advirtió y continuó: “La democracia la tenemos que cuidar porque es el menos peor de los sistemas. Ahora, nuestras soluciones no van a venir del sistema político que está directamente condicionado por lo que hacen las fuerzas sociales, por lo que hace la clase trabajadora”. Basualdo aseguró que “la posibilidad de construir otro sistema político depende de la construcción de la clase trabajadora”.

En este escenario de ideas, Basualdo llamó a “reinventar la huelga y la lucha obrera hoy, hay que ver cómo lograr esa unidad en la clase trabajadora, que no es lo mismo que hablar de la unidad en el movimiento sindical como si fuera una cuestión homogénea”.

Basualdo repitió la idea de “empezar a pensar de qué maneras estratégicas se hace huelga en una economía de plataformas, cómo se hace huelga en la economía popular, cómo se hace huelga en cada una de las actividades, cómo construimos esta idea”. “No se puede hacer huelga, esto es una descripción de la realidad ya que muy pocas organizaciones tienen hoy la decisión, la estructura y la construcción de décadas como ustedes para hacer huelga”, aseguró al tiempo que llamó a buscar las condiciones para poder hacerla. “Es un momento de cambio global, es una estrategia del capital a nivel global que lo que buscan es desandar aquello que se logró de la mano de la Revolución Rusa, la Revolución Cubana, todo el ciclo de organización del siglo 20’”, recordó.

“Nos necesitan todavía, a pesar del cambio tecnológico, va a haber un intento de reemplazo de mano de obra, esa es la otra cuestión, por lo tanto, realmente es la batalla de nuestras vidas”, repitió y concluyó: “A mí me entusiasma enormemente, quizás porque no tengo otra opción, pero creo que no hay nada más lindo que pelear por otra realidad y creo que tienen todas las condiciones del mundo para ser una fuerza muy importante en esa pelea”.